La integración económica de Norteamérica podría encontrar un escenario inesperado para su revisión: el fervor global del Mundial de Fútbol 2026. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha identificado el entorno del magno evento deportivo como un buen ambiente para abordar las negociaciones clave relativas al Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Este tratado, que entró en vigor en 2020, incluye una cláusula que estipula una revisión sexenal obligatoria conocida como la «cláusula sunset«. El primer ejercicio de esta revisión crítica está programado precisamente para 2026.
La declaración de Sheinbaum sugiere que el espíritu de cooperación, unidad, y la atención internacional que rodearán al evento deportivo podrían suavizar las asperezas inherentes a cualquier negociación comercial de alto nivel. La revisión del T-MEC es crucial, ya que determinará la continuidad y las posibles modificaciones de las reglas que rigen un flujo comercial trilateral de más de 1.5 billones de dólares anuales.
Los temas a debatir serán delicados y abarcan desde las disputas en el sector energético y las reglas de origen para la industria automotriz, hasta las políticas laborales y la digitalización del comercio. La presidenta mexicana busca aprovechar el impulso de la diplomacia deportiva para asegurar un resultado favorable a los intereses económicos de su país.
La expectativa es que el kick-off del Mundial no solo marque el inicio de la fiesta deportiva, sino también el comienzo de un proceso de diálogo constructivo que reafirme la solidez del bloque económico norteamericano por los próximos años. El deporte, una vez más, se perfila como un vehículo para la política y la economía.
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