Producción de Codelco salta pero deja dudas a largo plazo

La principal productora de cobre del mundo, la estatal chilena Codelco, ha inaugurado el ejercicio contable de 2026 con una nota de profunda incertidumbre. Tras un cierre de 2025 que fue calificado de heroico por la administración al lograr cumplir sus metas anuales, las nuevas cifras oficiales de la Comisión Chilena del Cobre han encendido las alarmas en el mercado financiero y entre los especialistas del sector extractivo.

La producción propia de la minera se situó en apenas 91.000 toneladas de cobre fino. Esta cifra no es solo una estadística más; representa la cuarta producción mensual más baja de toda la década.

El dato revela una erosión persistente en la capacidad operativa de la estatal, registrando una caída interanual del 1,8%. Sin embargo, el indicador que más ha sacudido la confianza de los analistas es el desplome del 47% al comparar este volumen con el registro récord de diciembre pasado.

La magnitud del salto productivo registrado en diciembre, que permitió a Codelco alcanzar «in extremis» sus objetivos anuales, genera hoy escepticismo. En los círculos económicos se debate si aquel cumplimiento fue fruto de una mejora estructural o, por el contrario, un esfuerzo insostenible de «limpieza de inventarios» o postergación de mantenimientos críticos que ahora pasan factura.

La volatilidad de estas cifras pone en jaque la credibilidad de la hoja de ruta estratégica. Si la producción de cobre totalmente refinado no logra estabilizarse, la promesa de alcanzar las 1,7 millones de toneladas para el año 2030 se percibe más como un anhelo político que como una realidad técnica.

La meta de 2030 requerirá no solo inversiones multimillonarias, sino una reingeniería de la confianza institucional. Por ahora, el cobre refinado de Codelco parece estar atrapado en un laberinto operativo que pone en duda su hegemonía global.

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