Refinerías chinas interesadas en petróleo iraní tras caída de precios

Las refinerías independientes de China han retomado su actividad compradora de crudo iraní. Esta reactivación se produce tras la reciente caída de los precios internacionales del petróleo, impulsada por la tregua anunciada entre Washington y Teherán, y gracias a una nueva bocanada de aire administrativo: la concesión de nuevas cuotas de importación por parte del gobierno central en Pekín.

Tras semanas de cautela debido a la volatilidad extrema y el encarecimiento de los fletes por el conflicto en el Estrecho de Ormuz, las refinerías del centro de Shandong han vuelto a la carga. El detonante ha sido una nueva remesa de permisos de importación otorgada por el Ministerio de Comercio de China, sumada a un desplome en los precios del crudo que, según analistas del sector, ha restaurado los márgenes de refinado que se habían evaporado durante el pico de las hostilidades.

El barril de crudo iraní, que históricamente se negocia con descuentos significativos frente a los referentes como el Brent o el WTI, vuelve a ser la pieza central en el rompecabezas de suministro de estas plantas privadas. Al reducirse el riesgo inmediato de interrupción en las rutas marítimas, las refinerías han comenzado a solicitar cargamentos «prontos» para cubrir sus necesidades operativas de cara al segundo trimestre del año.

La decisión de Pekín de liberar estas cuotas en este preciso momento no es casual. El planificador estatal ha instado a las refinerías a mantener sus tasas de procesamiento estables para garantizar el suministro doméstico de combustibles, evitando así un repunte en la inflación interna.

A medida que el mercado reajusta sus expectativas, la entrada masiva de crudo iraní hacia las costas chinas actúa como un ancla para los precios globales, consolidando una tregua que no solo es militar, sino también económica.

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