Las minutas de la última reunión de política monetaria del Banco Central de Chile, publicadas recientemente, revelan una de las discusiones más cerradas de los últimos meses. El Consejo finalmente, la tasa de interés se mantuvo en 4,5%, una decisión que priorizó la estabilidad por sobre la urgencia.
Según el documento oficial, sobre la mesa se barajaron dos opciones técnicas muy claras: mantener el tipo rector en el actual 4,5%, tal como lo habían descontado la mayoría de los operadores financieros y analistas, o aplicar un recorte de 25 puntos básicos.
Sin embargo, los consejeros se enfrentaron a un riesgo mayor: la volatilidad. En un contexto global donde las tasas de interés internacionales (especialmente las de la Reserva Federal de Estados Unidos) siguen bajo la lupa, un movimiento sorpresivo de Chile podría haber desencadenado una depreciación abrupta del peso chileno, presionando al alza la inflación a través de los bienes importados.
Si el mercado espera un comportamiento basado en los datos actuales, romper esa expectativa sin una justificación de fuerza mayor podría ser interpretado como un cambio de rumbo errático.
Esta pausa no significa que los recortes hayan salido del radar. Por el contrario, la discusión de los 25 puntos básicos sugiere que el sesgo de la política monetaria sigue siendo expansivo a mediano plazo. El Banco Central simplemente ha decidido esperar a que las condiciones externas se despejen antes de dar el siguiente paso.
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