BCE sube tasas para frenar inflación derivada de la guerra en Irán

El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) ha acordado elevar las tasas de interés oficiales de la eurozona. El movimiento, se ha alineado con lo que esperaban la mayoría de los analistas.

La institución monetaria ha optado por un endurecimiento de las condiciones crediticias con la firme esperanza de blindar la economía comunitaria y evitar que el severo repunte de los precios de la energía, provocado de forma directa por la guerra en Oriente Medio, termine por consolidarse en el tejido productivo y provoque un aumento descontrolado de la inflación subyacente.

Al analizar los datos subyacentes de la coyuntura económica, se evidencia que el incremento vertical de los costos del petróleo y del gas natural en los mercados internacionales contribuyó decisivamente a que la tasa de inflación armonizada de la región superara la barrera psicológica del 3% el mes pasado.

Esta cifra quiebra la senda de convergencia que tanto esfuerzo costó alcanzar durante el último año y aleja de nuevo al indicador del objetivo de estabilidad a largo plazo que la institución tiene fijado en el 2%.

Los técnicos del organismo reconocen en sus informes de previsiones que es casi seguro que se produzcan nuevas subidas en los índices de precios al consumo durante las próximas semanas.

Esta preocupante inercia se fundamenta en que el conflicto armado en Oriente Medio se está prolongando mucho más de lo que la gran mayoría de los estrategas geopolíticos y los organismos multilaterales habían previsto originalmente.

El bloqueo intermitente de rutas de navegación comercial claves y el temor a que las sanciones restrinjan de forma permanente la producción de crudo mantienen los contratos de futuro energéticos en cotas máximas.

El gran peligro que intentan neutralizar los banqueros centrales con esta subida de tasas es que el encarecimiento de la energía se traslade de forma permanente a los salarios y a los precios de los bienes de consumo ordinario, generando una espiral inflacionaria autónoma y difícil de revertir.

Elevar el costo del capital en un momento en que las empresas ya soportan márgenes de beneficio mermados por la factura energética y los hogares afrontan facturas de luz y calefacción al alza eleva de forma significativa el riesgo de un enfriamiento económico excesivo.

Diversos analistas advierten que algunos de los países de la periferia europea, que arrastran niveles de deuda pública elevados, sufrirán un incremento inmediato en sus costos de financiación soberana, lo que podría reavivar las tensiones financieras internas.

La evolución de la guerra en Oriente Medio continuará dictando el rumbo de las materias primas y, por extensión, el de la política económica de un bloque europeo que hoy se ve obligado a elevar sus defensas financieras frente a los vientos de inestabilidad que soplan desde el exterior.

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