Beijing ha delineado un ambicioso giro en su política de comercio exterior, anunciando planes para intensificar las importaciones y fomentar un comercio más equilibrado durante el próximo ciclo de planificación quinquenal.
Según declaraciones recientes del Ministro de Comercio, Wang Wentao, esta nueva dirección estratégica será el eje central de las relaciones económicas de China entre 2026 y 2030.
El anuncio, que se alinea con la elaboración del próximo Plan Quinquenal del gigante asiático, sugiere una maduración en la economía china que busca depender menos de las exportaciones masivas y, en su lugar, apuntalar su crecimiento en la demanda interna y en la diversificación de sus fuentes de suministro.
China ha mantenido superávits comerciales significativos con numerosas naciones, lo que ha generado tensiones y peticiones de mayor apertura por parte de socios clave, incluidos Estados Unidos y la Unión Europea.
La promesa del ministro Wang Wentao de aumentar activamente las importaciones es una respuesta directa a estas presiones y un intento de rebalancear las estructuras del comercio global.
La intención detrás de este movimiento es doble: por un lado, busca mitigar los riesgos de dependencia en cadenas de suministro volátiles, y por otro, ofrecer un mercado más grande y lucrativo a sus socios comerciales, fomentando así la estabilidad geopolítica a través de la interdependencia económica.
El Ministro Wentao confirmó que el periodo 2026-2030 estará marcado por una vigorosa campaña para firmar más acuerdos comerciales y de inversión. Este compromiso implica una aceleración en las negociaciones de tratados de libre comercio bilaterales y multilaterales, buscando integrar a China de manera más profunda en las estructuras de gobernanza económica global.
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