Conflicto en Irán reabriría debate sobre el gas ruso

La escalada bélica en Oriente Medio, marcada por los ataques militares de Estados Unidos e Israel contra Irán y la respuesta de Teherán mediante drones y misiles hacia sus vecinos, ha provocado un seísmo en los mercados de materias primas que amenaza con resucitar debates que Bruselas consideraba cerrados.

La consecuencia más inmediata de las hostilidades ha sido una asfixia logística en el Golfo Pérsico, una de las arterias vitales para el suministro global. Según datos de mercado, los precios del gas en Europa se han disparado un 75%, alcanzando máximos de varios años. 

El ministro de Energía de Noruega ha lanzado una advertencia que resuena con fuerza en las capitales europeas: el impacto en los flujos energéticos podría obligar a la Unión Europea a reabrir el debate sobre la prohibición de las importaciones de gas natural ruso.

La hoja de ruta de la Unión Europea era clara: desconexión total de Moscú. Sin embargo, con el suministro del Golfo Pérsico comprometido por el conflicto entre Irán y el eje Washington-Tel Aviv, la seguridad energética comienza a chocar con la estrategia geopolítica.

La dependencia de fuentes externas deja a Europa a merced de conflictos ajenos a sus fronteras. Mientras los precios sigan en niveles récord del 75% por encima de su media, la presión social y empresarial podría forzar a los líderes europeos a flexibilizar las sanciones o, al menos, a retrasar los planes de embargo total al gas del Kremlin.

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