Funcionarios de los gobiernos de Estados Unidos y México anunciaron que celebrarán una cuarta ronda de negociaciones en septiembre para avanzar en el proceso de revisión y reforma del acuerdo comercial de Norteamérica. Las sesiones de trabajo estuvieron orientadas a evaluar el funcionamiento operativo de los mecanismos comerciales vigentes y a discutir las exigencias normativas planteadas por la administración estadounidense.
El punto central de divergencia en el marco de las conversaciones bilaterales radicó en la reglamentación del sector automotriz, uno de los pilares del intercambio de bienes dentro del bloque norteamericano. Las reglas de origen fijan los porcentajes mínimos de componentes e insumos producidos dentro de la región que un vehículo debe incorporar para acceder a las preferencias arancelarias del T-MEC.
Durante los encuentros de esta semana, las autoridades estadounidenses plantearon la necesidad de endurecer las métricas de valor de contenido regional, así como los requisitos vinculados a los insumos de acero, aluminio y componentes electrónicos. Por su parte, la representación gubernamental mexicana argumentó la importancia de mantener esquemas de flexibilidad operativa que eviten disrupciones en las cadenas de suministro transfronterizas y protejan la competitividad industrial de las plantas instaladas en el país.
Además del sector automotriz, las agendas de trabajo abordaron otros aspectos normativos sujetos a controversia, como las disposiciones en materia de política laboral, la regulación del comercio digital, las reglas de inversión en el sector energético y los estándares de cumplimiento ambiental.
El objetivo planteado por la Secretaría de Economía de México y la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) es preparar propuestas técnicas consolidadas para presentarlas formalmente en la cuarta ronda de negociaciones programada para septiembre. Los funcionarios buscarán conciliar las posturas en materia regulatoria antes de las fechas fijadas para la revisión periódica del tratado comercial.
El T-MEC constituye el marco normativo que rige un flujo comercial trilateral superior al billón de dólares anuales. La evolución de las negociaciones de reforma resulta prioritaria para los agentes económicos de la región, dado que la certidumbre jurídica del tratado incide de manera directa en las decisiones de inversión extranjera directa y en los proyectos de relocalización de empresas en territorio mexicano.
+ No hay comentarios
Agregar comentario