El Representante Comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, informó sobre el estado actual de las negociaciones comerciales bilaterales con sus principales socios norteamericanos. De acuerdo con las declaraciones del funcionario, las conversaciones comerciales de carácter formal con México registran avances constantes, mientras que los diálogos paralelos mantenidos con Canadá aún no han derivado en las concesiones estructurales solicitadas por la administración del presidente Donald Trump.
El objetivo prioritario de Washington en estas negociaciones se centra en corregir y reducir los históricos déficits comerciales que el país mantiene con ambas naciones vecinas. Greer señaló que el marco de discusión con la Secretaría de Economía de México ha permitido estructurar propuestas técnicas orientadas a un mayor equilibrio en el flujo de bienes.
No obstante, el representante estadounidense enfatizó que el panorama con Ottawa presenta un desarrollo distinto, debido a la persistencia de diferencias en sectores clave y a la reticencia de la contraparte canadiense a adoptar los compromisos arancelarios y regulatorios planteados por la Casa Blanca.
Esta disparidad en el ritmo de los procesos negociadores ocurre en un contexto de revisión del tratado comercial regional, donde la reducción de los saldos desfavorables para la economía de Estados Unidos se ha fijado como un mandato prioritario de la política económica nacional.
Greer detalló que el propósito central de estas medidas consiste en elevar la exigencia de componentes fabricados directamente en territorio estadounidense dentro de los bienes que cruzan la frontera común con preferencias arancelarias, limitando de este modo la triangulación de insumos procedentes de terceros países, particularmente del mercado asiático.
A pesar de la complejidad de estas directrices, el diálogo directo con el secretario de Economía mexicano, Marcelo Ebrard, ha sido calificado por las autoridades norteamericanas como constructivo y enfocado en la búsqueda de mecanismos de estabilización comercial.
Por el contrario, la relación de negociación con Canadá se mantiene bajo tensiones debido a la falta de acuerdos sustanciales sobre el acceso a mercados protegidos y la persistencia de barreras internas de comercio en las provincias canadienses, que dificultan la importación fluida de mercancías estadounidenses.
Los portavoces de la oficina del USTR han reiterado que, hasta que Canadá no presente propuestas concretas y sustanciales alineadas con la reducción del déficit comercial, la postura de Washington continuará siendo restrictiva en los foros multilaterales de debate técnico.
El gobierno estadounidense, bajo la instrucción directa del presidente Trump, ha adoptado una metodología de negociación que prioriza el análisis del balance de pagos sectorial como indicador fundamental de la equidad del intercambio de bienes y servicios.
De acuerdo con las proyecciones presupuestarias y de comercio exterior de la Reserva Federal y el Departamento de Comercio, los desequilibrios acumulados con los socios de América del Norte representan una parte sustancial del déficit global de la cuenta corriente de Estados Unidos.
Frente a este escenario, los analistas financieros de Wall Street apuntan que la estrategia bilateralizada de la USTR busca maximizar el poder de negociación de Estados Unidos frente a cada socio por separado, en lugar de diluir las demandas en un bloque trilateralizado.
Mientras que México busca preservar su acceso estratégico al mercado de consumo norteamericano mediante adaptaciones técnicas regulatorias, Canadá continúa evaluando el impacto político e industrial interno que conllevarían las exigencias de concesión aduanera y arancelaria promovidas desde la Casa Blanca.
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