Guterres expresa preocupación por inestabilidad en Venezuela

La arquitectura geopolítica de América Latina ha sufrido un sismo de magnitudes incalculables. Tras la sorpresiva operación militar de Estados Unidos que culminó con la captura de Nicolás Maduro, el tablero económico global ha entrado en una fase de volatilidad.

No se trata solo de un cambio de mando, sino de una reconfiguración de las expectativas sobre la mayor reserva de petróleo del mundo. Desde la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, el Secretario General, Antonio Guterres, no tardó en emitir una señal de alarma.

Guterres expresó su profunda preocupación por la creciente inestabilidad en Venezuela, subrayando que este evento constituye un «precedente peligroso» que podría descarrilar los frágiles equilibrios del derecho internacional.

Minutos después de confirmarse que Maduro se encontraba bajo custodia federal en Manhattan, el precio del WTI mostró repuntes del 1.7%, impulsado por el temor a una parálisis operativa en PDVSA. A pesar de que la producción venezolana se ha mantenido cerca del millón de barriles diarios en los últimos meses, el mercado teme que un vacío de poder derive en un colapso logístico.

El gobierno de Donald Trump ya ha dejado entrever que busca el regreso de las petroleras estadounidenses a suelo venezolano. Esta promesa de «pleno acceso» a los recursos ha disparado las acciones de las grandes energéticas, pero la realidad en Caracas es distinta. Con el país bajo un «Estado de Conmoción» y sectores civiles armados en las calles, la viabilidad de cualquier plan de inversión masiva parece lejana.

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