Inflación anual de Brasil se ralentiza

La inflación interanual del país experimentó una notable desaceleración en noviembre, alcanzando su nivel más bajo en más de un año, según los datos publicados por la agencia de estadísticas IBGE. Este dato no solo inyecta optimismo, sino que también se sitúa por debajo de las previsiones del mercado.

Esta tendencia deflacionaria es una señal bienvenida para el banco central, que ha estado implementando una política monetaria estricta para controlar el aumento de los precios. La desaceleración sugiere que las medidas de ajuste están comenzando a surtir efecto de manera más contundente de lo esperado.

La inflación anual en la mayor economía de América Latina se estableció en el 4,46% en noviembre. Este porcentaje marca el nivel más bajo registrado desde septiembre de 2024, confirmando una tendencia a la moderación de los precios que beneficia directamente el poder adquisitivo de los consumidores brasileños.

El dato del 4,46% es fundamental. Una inflación más controlada puede ofrecer al banco central la flexibilidad necesaria para calibrar su estrategia de tipos de interés. Si bien una desaceleración no garantiza recortes agresivos inmediatos, sí alivia la presión para mantener una postura restrictiva por un tiempo prolongado, lo que podría estimular el crecimiento económico en 2026.

La caída de la inflación se atribuye a una combinación de factores, incluyendo la moderación de los precios de los alimentos, la estabilización de los tipos de cambio y, sobre todo, el impacto retardado de las subidas previas de la tasa de interés de referencia.

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