Inflación en México se desacelera en 2026

La tasa de inflación anual de México registró una nueva moderación durante el mes de julio, ubicándose en su nivel más bajo en más de seis años. Las cifras oficiales divulgadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) mostró una desaceleración sostenida que consolida la tendencia a la baja en la trayectoria del nivel general de precios dentro de la segunda economía más grande de América Latina.
Los datos presentados por el organismo de estadística revelan que la inflación anualizada se situó en un 3,12% al cierre de julio. Esta cifra representa un descenso respecto al 3,37% registrado en el mes de junio, posicionándose además como la lectura más reducida para el indicador desde mayo de 2020.
El resultado ubica al índice de precios en una posición muy cercana a la meta puntual del 3,00% establecida por el instituto emisor, manteniéndose dentro del intervalo de tolerancia de la autoridad monetaria.
La difusión de estos indicadores por parte del INEGI se produjo tan solo un día después de que la junta de gobierno del Banco de México (Banxico) determinara mantener sin cambios la tasa de interés de referencia.
El comportamiento descendente de los precios refleja la disipación progresiva de los choques de oferta que afectaron a la economía en ejercicios anteriores, así como la moderación en los precios de los insumos agrícolas y los componentes energéticos.
La convergencia de la inflación hacia el objetivo oficial ha otorgado mayor margen de maniobra a la junta de gobierno de Banxico al momento de ponderar el equilibrio entre la contención monetaria y el ritmo de crecimiento de la actividad económica nacional.
El reporte del INEGI evidencia que la desaceleración respondió tanto al desempeño del subíndice subyacente como a la trayectoria del subíndice no subyacente. La contención en los precios de las mercancías industriales y los servicios ha contribuido a reducir la persistencia en las presiones de costos al consumidor final, mitigando el impacto sobre el presupuesto de los hogares.
La combinación entre una inflación anual en el 3,12% y las perspectivas emitidas por el Banco de México abre el debate entre las firmas de análisis bancario respecto a la trayectoria futura de las tasas de interés.
La desaceleración observada hasta julio refuerza la lectura de un entorno de precios controlado, reduciendo los riesgos de una reaceleración en la tasa anualizada para la segunda mitad del año.
El dato de julio marca un hito en el proceso de desinflación de la economía mexicana, proporcionando un marco de referencia claro para las decisiones de inversión, el consumo privado y la gestión de la política macroeconómica del país.

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