Los precios de las importaciones suben en Estados Unidos

Los precios de las importaciones estadounidenses subieron sustancialmente más de lo previsto por el consenso de los analistas durante el mes de mayo. Este repunte, impulsado principalmente por el encarecimiento global de las materias primas energéticas y el avance sostenido en los costes de la maquinaria industrial, ha dado lugar al mayor incremento interanual registrado por el comercio exterior de los Estados Unidos en casi cuatro años.

Los datos oficiales confirman que las tensiones en las cadenas de suministro transfronterizas y el encarecimiento de la producción exterior siguen plenamente vigentes. Los precios aumentaron 1,9% en mayo, consolidando una tendencia alcista tras el repunte del 2,0% experimentado durante el mes de abril.

La  dos lecturas mensuales ha tomado por sorpresa a los operadores de los mercados, desatando de inmediato un repunte en los rendimientos de los bonos del Tesoro ante la perspectiva de un endurecimiento prolongado del costo del dinero.

La reactivación de este motor inflacionario responde a una combinación de factores estructurales bien definidos en el parqué de materias primas. El aumento persistente de los precios de los combustibles y el crudo internacional ha encarecido de manera directa las importaciones de refino y energía base que sostienen el aparato de transporte norteamericano.

Las autoridades del banco central estadounidense habían confiado en que la fortaleza del dólar y la moderación de los precios en el extranjero actuarían como un mecanismo de deflación importada, ayudando a enfriar el índice de precios de consumo (IPC) doméstico sin necesidad de castigar en exceso la actividad laboral.

Las empresas que operan en los sectores automotriz, químico y de bienes de consumo se encuentran en una encrucijada: absorber el sobrecoste del 1,9% o trasladar de forma directa el incremento al consumidor final.

A la espera de conocer las próximas lecturas de la balanza comercial y el comportamiento del gasto de los consumidores, la señal enviada por el Departamento del Trabajo es de una contundencia macroeconómica absoluta.

Con los precios de las importaciones escalando a ritmos no vistos en casi cuatro años y los bienes de capital encareciéndose mes a mes, los Estados Unidos constatan que la inflación es un fenómeno resistente, dejando claro que la batalla por estabilizar el poder adquisitivo se librará interna y externamente.

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