En un movimiento estratégico que busca aprovechar la tradicional «ventana de enero» en los mercados financieros internacionales, el Gobierno de México ha lanzado este lunes 5 de enero de 2026 una masiva emisión de bonos soberanos por un total de 9.000 millones de dólares.
Esta operación, destinada a propósitos generales del presupuesto y gestión de pasivos, representa una de las primeras grandes pruebas de apetito por riesgo para los mercados emergentes en el nuevo año.
La colocación, estructurada en tres tramos de distintas maduraciones, refleja un esfuerzo por diversificar el perfil de vencimientos de la deuda externa mexicana, captando liquidez tanto en el corto como en el largo plazo.
El hecho de que México haya optado por emitir 9.000 millones de dólares en una sola jornada subraya la confianza de la Secretaría de Hacienda en la solidez macroeconómica del país. Los diferenciales de 175 y 200 puntos básicos sugieren que los inversores aún perciben a México como un emisor estable dentro de la categoría de grado de inversión, a pesar de la volatilidad global que suele marcar el inicio de cada ciclo anual.
Al captar 2.000 millones de dólares a un plazo de 30 años, el país asegura financiamiento a largo plazo, mitigando riesgos de refinanciamiento en periodos de posibles alzas de tasas. Por otro lado, el tramo de 12 años, al ser el más voluminoso con 4.000 millones, se posiciona como el núcleo de liquidez de esta colocación.
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