En un giro estratégico que subraya la ambición de Tesla por liderar la carrera de la inteligencia artificial, Elon Musk ha anunciado el reinicio del desarrollo de la tercera generación de su supercomputadora a medida: Dojo 3. Esta decisión llega apenas meses después de que los rumores de una pausa en el proyecto sembraran dudas sobre la capacidad de la firma para reducir su dependencia de proveedores externos como Nvidia.
Dojo no es una supercomputadora convencional. Es un sistema de entrenamiento de redes neuronales diseñado específicamente para procesar las ingentes cantidades de datos visuales que recolectan los millones de vehículos Tesla en circulación.
La integración del chip AI5 en Dojo 3 promete una eficiencia computacional sin precedentes. Consolidar la infraestructura propia de Tesla en un momento donde la demanda global de capacidad de cómputo ha disparado los precios de los semiconductores comerciales.
Tesla ha lanzado una agresiva campaña de reclutamiento. Musk ha invitado a ingenieros especializados a unirse al proyecto para trabajar en lo que él describe como los chips de mayor volumen de producción en el mundo. Esta búsqueda de talento es crítica: la empresa necesita mentes capaces de resolver los complejos desafíos térmicos y de interconexión que implica una supercomputadora de esta escala.
La reactivación de Dojo 3 es una señal de confianza. Al invertir en hardware propietario, Tesla busca un modelo de integración vertical que, a largo plazo, podría reducir drásticamente sus gastos operativos en servicios de nube y licencias externas.
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