El mercado energético global se encuentra en un punto de inflexión que desafía las proyecciones más optimistas de los mercados. Lo que hasta hace poco se perfilaba como una década de abundancia de Gas Natural Licuado, podría transformarse en un escenario de ajuste severo y escasez para 2030.
Esta es la advertencia que ha lanzado Qatar Energy, uno de los titanes de la industria, sacudiendo los cimientos de la planificación energética internacional. El principal catalizador de este cambio de paradigma es la revolución tecnológica.
La expansión sin precedentes de la Inteligencia Artificial y la proliferación de centros de datos a nivel global han generado una sed de electricidad que el sector no había previsto con tal magnitud. Estos centros, que operan las 24 horas, requieren una fuente de energía constante y fiable, una función que el gas natural cumple con mayor eficiencia que las renovables intermitentes en la transición actual.
El mensaje es claro: la complacencia frente a la actual estabilidad de precios podría ser un error costoso. Si la infraestructura no acelera su ritmo frente a la voracidad de la IA, el mundo podría enfrentar una crisis de suministro justo en el momento en que la transición energética más necesita del gas como puente.
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