Refinerías chinas sustituirían petróleo venezolano por iraní

La reciente destitución y captura de Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses ha provocado un efecto dominó que llega hasta las costas de Shandong. Las refinerías independientes de China, conocidas como «teteras», han comenzado a reconfigurar sus rutas de suministro ante la parálisis de los envíos desde Caracas.

Según fuentes de la industria, estas plantas optarían por crudo pesado de fuentes alternativas, con Irán emergiendo como el principal proveedor para llenar el vacío venezolano. Para estas refinerías privadas, que representan una cuarta parte de la capacidad de procesamiento en China, el Merey venezolano ha sido históricamente un insumo vital.

Su bajo costo y alta densidad lo hacían ideal para la producción de asfalto y otros derivados pesados. La respuesta logística es clara: ante la detención de los cargamentos venezolanos, las refinerías chinas miran hacia Teherán. El crudo iraní, que comparte características de pesadez similares al venezolano, se presenta como el sustituto natural.

El mercado ha reaccionado con una notable volatilidad. Aunque la entrada de crudo venezolano al sistema estadounidense ha presionado los precios mundiales a la baja en el corto plazo, la incertidumbre sobre el suministro a Asia podría generar cuellos de botella.

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