Vaca Muerta impulsará superávit energético de Argentina en 2026

Tras un 2025 que ya se perfila como histórico, las proyecciones para 2026 sugieren que el sector energético no solo mantendrá su inercia positiva, sino que podría pulverizar sus propios récords de superávit comercial.

El corazón de este fenómeno tiene nombre y apellido: Vaca Muerta. La formación de esquisto, ubicada mayoritariamente en la provincia de Neuquén, ha dejado de ser una promesa de largo plazo para convertirse en la turbina principal de la economía nacional.

Según los últimos informes del sector, el superávit comercial energético para el próximo año podría oscilar entre los 8.500 y los 10.000 millones de dólares. La diferencia entre el potencial geológico y la realidad económica radica en la infraestructura.

Durante el último bienio, la finalización de gasoductos troncales y la ampliación de los sistemas de oleoductos han permitido eliminar los «cuellos de botella» que anteriormente limitaban el despacho de crudo y gas.

La capacidad de transporte ha madurado lo suficiente para que Argentina pase de ser un importador estacional a un exportador neto con volumen suficiente para influir en los mercados regionales.

Si bien el gas natural juega un rol estratégico en la soberanía energética y la exportación a países limítrofes, el techo del superávit de 2026 dependerá fundamentalmente de la producción de petróleo.

La eficiencia operativa alcanzada en la Cuenca Neuquina ha reducido los costos de extracción a niveles competitivos internacionalmente, permitiendo que el crudo liviano de Vaca Muerta encuentre destinos cada vez más lejanos.

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