A tan solo una semana de que los colombianos acudan a las urnas para definir el rumbo político e institucional del país en una crucial segunda vuelta presidencial, los mercados financieros y los comités de estrategia empresarial han comenzado a recalcular sus modelos de proyección.
Una nueva y esperada encuesta de opinión pública ha sacudido el tablero electoral al colocar como virtual ganador al candidato Abelardo de la Espriella en su intensa y reñida disputa en las urnas con el senador de izquierda Iván Cepeda.
De acuerdo a la encuesta, el candidato derechista lidera la intención con un sólido 52,6%. Este desempeño le otorga una ventaja de 7,6 puntos porcentuales frente al 45% obtenido por Iván Cepeda.
El programa económico del aspirante de Defensores de la Patria se fundamenta en premisas de estricta ortodoxia liberal: una ambiciosa rebaja de los impuestos corporativos para incentivar la reinversión de utilidades, la flexibilización de los trámites burocráticos para grandes proyectos de infraestructura y minería, y una férrea defensa de la propiedad privada y la seguridad jurídica.
El repunte de De la Espriella hasta el 52,6% actúa como un bálsamo de confianza sobre el tipo de cambio del peso colombiano y la cotización de los títulos de deuda pública en los mercados internacionales de renta fija. Durante los últimos meses, la incertidumbre electoral había castigado la moneda local, elevando las primas de riesgo ante el temor de un cambio drástico en las reglas de juego económicas.
La lectura minuciosa del informe abre un espacio de cautela para los planificadores estratégicos de las corporaciones multinacionales. Una brecha de menos de ocho puntos porcentuales a siete días del veredicto definitivo implica que el margen de error técnico y la capacidad de movilización de las maquinarias partidistas en las regiones periféricas del país serán las variables definitivas que sentencien la contienda.
El equipo de Iván Cepeda confía en revertir la tendencia mediante la captura del voto joven y de las clases populares afectadas por la inflación de alimentos, apelando a un discurso centrado en la justicia distributiva y la soberanía energética.
El resultado del domingo no solo definirá al nuevo huésped de la Casa de Nariño, sino la viabilidad del presupuesto nacional para el próximo año y el apetito de los fondos soberanos globales por financiar la transición económica colombiana.
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