Estados Unidos no puede salir de su creciente deuda pública mediante el crecimiento económico sin ajustes en los impuestos o el gasto, mientras que China debe pasar de un crecimiento impulsado por las exportaciones a un mayor consumo interno, dijo la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva.
El diagnóstico presentado por la máxima autoridad del organismo financiero multilateral subraya las vulnerabilidades estructurales que enfrentan los dos motores de la economía global, advirtiendo sobre la insostenibilidad de las trayectorias fiscales y de los modelos de desarrollo actuales frente a la dinámica del producto interno bruto mundial.
Georgieva exhortó a las dos economías más grandes del mundo a realizar cambios políticos difíciles para reducir los crecientes desequilibrios fiscales y comerciales, mientras que su jefa de asuntos fiscales afirmó que la inflación, los altos niveles de deuda y el aumento de los rendimientos habían incrementado la urgencia de consolidar los presupuestos en todo el mundo.
La posición del organismo emisor resalta la interconexión entre la disciplina presupuestaria en Washington y la reconfiguración del modelo económico en Pekín, señalando que la falta de ajustes estructurales coordinados prolongará la incertidumbre en los mercados internacionales de capitales.
La trayectoria de la deuda soberana en Estados Unidos requiere una combinación de reformas impositivas y contención del gasto gubernamental para evitar un sobrecalentamiento del endeudamiento público. Las proyecciones del organismo multilateral sostienen que el ritmo actual de crecimiento del producto interno bruto resulta insuficiente para absorber la magnitud de los déficits fiscales acumulados, lo que presiona al alza los rendimientos de los bonos del Tesoro y eleva los costos de financiamiento tanto para el sector público como para el crédito privado a escala mundial.
El fortalecimiento del gasto de los consumidores chinos, mediante la ampliación de las redes de protección social y reformas en el mercado laboral, se plantea como un paso indispensable para reducir la dependencia de las ventas al exterior y equilibrar los flujos de comercio internacional con sus principales socios comerciales en América del Norte y Europa.
La persistencia de presiones inflacionarias residuales y la necesidad de mantener tasas de interés reales elevadas restringen el margen de maniobra de los gobiernos para financiar proyectos de infraestructura y programas sociales sin comprometer la estabilidad macroeconómica y la credibilidad del marco presupuestario.
Las advertencias del departamento de asuntos fiscales del organismo multilateral enfatizan que la acumulación de deuda pública afecta con especial severidad a los países en desarrollo y a los mercados emergentes. El endurecimiento de las condiciones financieras globales provocado por las altas tasas en las economías avanzadas incrementa el costo del servicio de la deuda externa para las naciones en desarrollo, restringiendo la inversión productiva y aumentando la vulnerabilidad ante eventos de volatilidad en los flujos de capitales transfronterizos.

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