FMI pide que Europa impulse su crecimiento

Las economías europeas deben crecer más rápido o endeudarse menos para mantener la deuda en una senda sostenible, dijo el Fondo Monetario Internacional, advirtiendo que no hacer nada no era una opción. La severa advertencia formulada por el organismo multilateral de crédito pone en el centro de atención las fragilidades fiscales de la región y la urgencia de aplicar reformas presupuestarias o estructurales en un entorno caracterizado por un dinamismo económico moderado y elevados compromisos de pasivos soberanos.

El FMI pronosticó que el crecimiento económico en la zona euro sería del 1,1% en 2026 y del 1,2% en 2027, sin cambios respecto a las previsiones publicadas en abril. Asimismo, pronosticó que la inflación en los 21 países que comparten el euro sería del 3,1% este año, del 2,8% el próximo y del 2,2% en 2028.

La mantención de las estimaciones del producto interno bruto resalta la persistencia de un ritmo de expansión modesto en la unión monetaria, donde la debilidad de la demanda interna y el lento avance de la productividad limitan el margen de recuperación de los ingresos fiscales públicos.

La combinación de tasas de expansión proyectadas del 1,1% y 1,2% para el bienio con niveles de inflación del 3,1% en 2026 y 2,8% en 2027 evidencia la complejidad de la convergencia hacia la estabilidad de precios. La velocidad reducida del crecimiento del producto real dificulta la capacidad de los gobiernos comunitarios para reducir la liquidez presupuestaria y absorber los ratios de deuda sobre el producto interno bruto sin recurrir a recortes directos en el gasto primario o al incremento en la presión tributaria sobre hogares y corporaciones.

La persistencia de costos de financiamiento relativamente elevados en el mercado de emisión de deuda pública incrementa la carga financiera por concepto de intereses, reduciendo el espacio fiscal disponible para programas de inversión productiva, transición energética y defensa nacional en las principales economías del bloque.

En el ámbito de la gobernanza económica europea, la trayectoria descendente de la inflación desde el 3,1% actual hasta el 2,2% previsto para 2028 delimita la velocidad potencial de ajuste en las decisiones operativas del Banco Central Europeo.

La urgencia de acelerar el crecimiento del producto interno bruto o contener la contratación de pasivos afecta el comportamiento de las inversiones del sector privado y la competitividad internacional del mercado único. La implementación de reformas estructurales orientadas a dinamizar el mercado laboral, reducir las barreras regulatorias intraeuropeas y estimular la digitalización se perfila como un requisito fundamental para elevar la productividad total de los factores y generar los ingresos necesarios para sostener el estado de bienestar en el continente.

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