El éxito en ventas ya no garantiza la salud del balance final. Lenovo, el mayor fabricante de computadoras personales del mundo, ha emitido una contundente advertencia sobre la creciente presión en los envíos de PC, señalando que la escasez de chips de memoria que azota a la industria está lejos de resolverse y, de hecho, muestra signos de empeoramiento.
El fenómeno tiene un responsable claro: el auge de la Inteligencia Artificial. La demanda insaciable de semiconductores para alimentar servidores y modelos de lenguaje está acaparando la producción global de chips de memoria, dejando a los fabricantes de hardware tradicional en una posición vulnerable.
Los resultados financieros de Lenovo para el tercer trimestre de su año fiscal reflejan esta paradoja operativa con una claridad meridiana. La compañía demostró una sólida tracción comercial: sus ingresos aumentaron un 18%, una cifra que superó ampliamente las expectativas de los analistas y que sugiere que la demanda de dispositivos sigue siendo robusta.
El optimismo por el volumen de ventas se ve empañado por la realidad del resultado neto. El beneficio neto de Lenovo cayó un 21% en el mismo periodo. Aunque parte de esta caída se explica por factores estratégicos, la presión de los costos de los componentes es un lastre que el gigante chino no puede ignorar.
A medida que la IA se integra en el núcleo de los nuevos dispositivos, la dependencia de memorias de alto rendimiento se vuelve crítica. Si la escasez se prolonga, los consumidores podrían enfrentarse a aumentos de precios o tiempos de entrega más largos en 2026.
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