El mercado energético global se prepara para una fase de recalibración técnica. Según el más reciente informe mensual de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, las proyecciones para el segundo trimestre de 2026 sugieren una ligera desaceleración en el consumo de crudo proveniente del bloque, lo que plantea nuevos desafíos para la estrategia de precios y producción del grupo.
De acuerdo con los datos analíticos presentados por la organización, se espera que la demanda mundial de petróleo dirigida al grupo de productores experimente una caída de 400.000 barriles por día durante el periodo comprendido entre abril y junio. Esta reducción se calcula en comparación directa con los niveles registrados durante el primer trimestre del año, marcando un enfriamiento en la dinámica de absorción del mercado internacional.
El informe detalla que la demanda mundial para la alianza ampliada, conocida como OPEP+, promediará los 42,20 millones de barriles por día durante el segundo trimestre de 2026. Esta cifra es un indicador crítico para los ministros del bloque, quienes deben decidir si mantienen los recortes voluntarios de producción o si ajustan los grifos para evitar un superávit que presione los precios a la baja en las principales bolsas de materias primas.
Esta fluctuación de 400.000 barriles por día no es inusual en términos estacionales, pero ocurre en un contexto de incertidumbre macroeconómica. La transición hacia energías limpias y la eficiencia energética en las grandes economías emergentes parecen estar comenzando a estabilizar los picos de demanda que caracterizaron la década anterior.
Si la oferta supera los 42,20 millones de barriles por día proyectados, los inventarios globales podrían inflarse, debilitando la estructura de precios en un momento donde la volatilidad geopolítica sigue siendo un factor latente.
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