La escasez de diésel podría persistir en gran parte de 2027, ya que los conflictos reducen la producción en Oriente Medio y Rusia, mientras que los precios récord impulsan la reducción de las existencias antes del pico de demanda invernal, según informó la Agencia Internacional de Energía.
La advertencia emitida por la institución internacional con sede en París pone de manifiesto la estrechez estructural que atraviesa el mercado global de destilados medios, situando el abastecimiento de un insumo crítico para el transporte de carga, la agricultura y la industria pesada en un escenario de elevada vulnerabilidad operativa.
Los márgenes de refinación del diésel, la prima del combustible con respecto al petróleo, se dispararon hasta alcanzar máximos históricos de casi 95 dólares por barril en septiembre, debido a que la reducción de la capacidad de refinación causada por los ataques a la infraestructura energética vinculados a las guerras de Irán y Ucrania afectó a la producción.
Este incremento exponencial en la brecha entre el costo del petróleo crudo y los productos refinados finales refleja las severas restricciones en la infraestructura global de procesamiento, donde las pérdidas de instalaciones operativas han desequilibrado la oferta disponible en las principales plazas comerciales.
El encarecimiento de los márgenes de refinación hasta niveles récord de casi 95 dólares por barril ejerce una presión directa sobre las cadenas logísticas y los costos de transporte a nivel mundial. La escasez prolongada de diésel se traslada con rapidez a las tarifas de fletes terrestres, marítimos y ferroviarios, impactando de manera acumulativa en el precio final de las mercancías procesadas, los bienes de consumo e insumos agrícolas indispensables para la seguridad alimentaria en economías avanzadas y emergentes.
La decisión de los operadores de reducir inventarios en un entorno de precios extremadamente altos responde a la búsqueda de minimizar los costos de financiamiento y almacenamiento, aunque deja al sistema de distribución global sin margen de maniobra ante eventuales olas de frío extremo o interrupciones adicionales no programadas.
El persistente déficit de diésel anticipado para la mayor parte de 2027 plantea desafíos adicionales en el control de la inflación. Diversos gobiernos analizan medidas de contingencia, tales como la reducción temporal de impuestos a los combustibles o el establecimiento de subsidios focalizados para el sector transporte, en un intento por amortiguar la transmisión de estos costos extraordinarios a las familias y evitar un deterioro mayor en los balances de las empresas industriales.
La perturbación en los flujos tradicionales de exportación desde Oriente Medio y Rusia ha obligado a una reconfiguración de las rutas del comercio marítimo de hidrocarburos. Los buques tanque deben recorrer distancias significativamente mayores para conectar las refinerías operativas en la cuenca del Atlántico y Asia con los centros de consumo europeos, elevando los costos de flete marítimo y tensionando la disponibilidad de la flota mundial de petroleros destinados al transporte de productos limpios.

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