Inflación de la eurozona retrocede, pero cifras subyacentes ¿Decepcionan?

La inflación en la Unión Europea retrocedió en enero, pero la presión subyacente sobre los precios bajo menos de lo esperado, reforzando el argumento del Banco Central Europeo de que no debe precipitarse sobre los recortes de tasas, aunque la próxima medida sea una relajación de la política monetaria.

La inflación al consumo en la Unión Europea cayó al 2,8 por ciento en enero, desde 2,9 por ciento registrado en diciembre, en línea con con las expectativas y cerca del objetivo del 2 por ciento fijado por el Banco Central Europeo, según datos de Eurostat, agencia de estadística de la Unión Europea.

El crecimiento de los precios, alejado del máximo de dos dígitos observado a finales de 2022, retrocedió impulsado por la ralentización de la inflación de los alimentos no elaborados, energía y bienes industriales.

Aunque el crecimiento de los precios subyacentes, sólo retrocedió del 3,4 al 3,3 por ciento y superó las previsiones del 3,2 por ciento. La decepción se produjo debido que la inflación de los servicios sigue estable en el 4,0 por ciento, apuntando a la persistencia de las presiones sobre los precios.

Aunque el Banco Central Europeo insistió en que ni siquiera se está debatiendo un recorte de tasas de interés, debido que los dirigentes monetarios están cada vez más confiados en que la inflación está bajo control.

El propio Banco Central Europeo espera que la inflación no alcance el objetivo del 2 por ciento hasta 2025, pero el mercado e incluso el propio vicepresidente del órgano monetario europeo hablan de una posible desinflación más rápida.

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