La directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, elogió en la ciudad de Montevideo la estabilidad macroeconómica y la resiliencia del sistema financiero de Uruguay. Durante su visita oficial al país sudamericano, la alta funcionaria del organismo multilateral destacó las fortalezas institucionales de la nación, aunque advirtió de manera paralela que la economía uruguaya requiere acelerar sus niveles de productividad para sostener el ritmo de crecimiento económico a mediano y largo plazo.
El análisis del FMI sobre el desempeño reciente de la economía uruguaya enfatiza la solidez de sus marcos de política fiscal y monetaria, al tiempo que identifica los desafíos estructurales que afronta el país para expandir su capacidad productiva en un entorno global incierto.
En su intervención ante los medios de comunicación y comités técnicos en Montevideo, la titular del FMI subrayó que Uruguay se distingue en el contexto de América Latina por su previsibilidad jurídica, el respeto a las reglas de juego para la inversión y la fortaleza de sus instituciones gubernamentales. Estas características han permitido al país construir colchones financieros adecuados para amortiguar los shocks externos derivados de la volatilidad en las materias primas y las tensiones geopolíticas internacionales.
La resiliencia demostrada por la economía nacional frente a eventos climáticos adversos en el sector agropecuario y fluctuaciones en las monedas de sus vecinos regionales fue señalada por Georgieva como un pilar fundamental para mantener el acceso preferencial a los mercados internacionales de crédito.
El reto de la productividad y las reformas estructurales
A pesar de los indicadores positivos de estabilidad, Georgieva enfatizó que la tasa de crecimiento potencial de Uruguay enfrenta limitaciones vinculadas al comportamiento de la productividad total de los factores. Según las evaluaciones técnicas del FMI, para que la nación logre un mayor nivel de ingreso per cápita y mantenga la calidad de sus servicios públicos en las próximas décadas, resulta imprescindible implementar reformas que dinamicen el rendimiento del capital y del trabajo en la economía real.
Entre las áreas prioritarias señaladas para elevar la productividad, la directora del FMI mencionó la necesidad de profundizar la inserción comercial internacional de Uruguay, reducir los costos de funcionamiento interno y fortalecer la calidad del sistema educativo orientado a las competencias de la nueva economía digital. La funcionaria puntualizó que la transformación tecnológica y la innovación en los sectores exportadores tradicionales serán determinantes para mejorar la competitividad del país frente a otros mercados emergentes.
+ No hay comentarios
Agregar comentario