El yuan chino ha iniciado el año con una firmeza que, para el ojo inexperto, podría parecer el comienzo de una nueva era de dominio cambiario. Sin embargo, detrás de su reciente apreciación se esconde un fenómeno que los veteranos del mercado conocen bien: el «espejismo estacional».
A pesar del optimismo actual, los fundamentos económicos sugieren que la moneda asiática se enfrenta a un retroceso inminente frente al dólar estadounidense durante el primer trimestre de 2026.
No es casualidad que el yuan se haya fortalecido en las últimas semanas. Durante la mayor parte de los últimos siete años, la divisa ha seguido un patrón de comportamiento casi ritual entre los meses de noviembre y febrero.
Este repunte cíclico responde a una combinación de factores técnicos y comerciales: los exportadores chinos suelen repatriar y convertir sus ganancias extranjeras masivamente al cierre del año, lo que genera una demanda artificial de yuanes.
A esto se suma un contexto de tasas de interés al alza y una narrativa de «políticas pro-crecimiento» que suele florecer con el presupuesto de año nuevo. No obstante, esta estructura que sostiene la valoración actual de la moneda es, por definición, transitoria.
El riesgo real para 2026 radica en la desconexión entre lo que el mercado espera y lo que Beijing puede ofrecer. Aunque las expectativas de estímulo fiscal han mantenido a los inversores atentos, los datos preliminares del desempeño económico de China sugieren que el crecimiento real podría decepcionar.
Si el estímulo fiscal del primer trimestre no logra los objetivos de impacto masivo que los analistas han descontado en sus modelos, la vulnerabilidad del yuan quedará al descubierto.
La apreciación reciente no tiene un ancla sólida en la productividad o en un superávit comercial sostenible, sino en una euforia que podría evaporarse ante los primeros informes trimestrales de actividad económica.
En el tablero global, el dólar sigue mostrando una resiliencia notable, apoyado por una política monetaria restrictiva en Washington. Para el yuan, el cruce de caminos llegará al finalizar febrero. Una vez que pase la ola de conversiones de los exportadores y el mercado procese la realidad del estímulo chino, es altamente probable que veamos una corrección a la baja.
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