Reservas de divisas de Rumania caen por incertidumbre política

La vulnerabilidad financiera de Rumania ha quedado expuesta este mes tras conocerse los últimos datos del Banco Central. En un contexto marcado por la fractura del Ejecutivo y la incertidumbre institucional, las reservas de divisas del país sufrieron un notable retroceso, situándose en 64.800 millones de euros al cierre de abril.

Esta cifra supone una caída significativa frente a los 67.000 millones de euros registrados en marzo, evidenciando cómo el ruido político se traduce rápidamente en una fuga de confianza en los mercados.

El origen de esta erosión en las arcas del Estado no es estrictamente técnico, sino profundamente político. El actual primer ministro, Ilie Bolojan, se encuentra navegando aguas turbulentas al frente de un gabinete minoritario.

La estabilidad de su administración saltó por los aires después de que los socialdemócratas de izquierda decidieran retirar formalmente su apoyo, dejando al Gobierno en una posición de extrema debilidad legislativa.

A falta de una mayoría sólida impide la aprobación de reformas estructurales necesarias y genera dudas sobre la capacidad del país para cumplir con sus compromisos fiscales. Esta percepción de riesgo suele obligar al Banco Central a intervenir o gestionar de manera más agresiva sus activos para estabilizar la moneda local, lo que explica, en parte, la reducción de los activos de reserva.

La caída de 2.200 millones de euros en apenas 30 días es un toque de atención para la administración de Bolojan. Las reservas internacionales actúan como el «colchón de seguridad» de una economía ante choques externos; su disminución reduce el margen de maniobra en un momento donde la volatilidad global no da tregua.

El desafío para el Banco Central será mantener la estabilidad monetaria mientras el Palacio de la Victoria intenta sobrevivir a la aritmética parlamentaria.

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