El gigante del transporte marítimo Maersk, ha lanzado una advertencia que sacude los cimientos de la logística internacional. En su más reciente informe operativo, la compañía danesa reveló que las tensiones bélicas en Irán han disparado sus costos operativos a niveles sin precedentes, sumando una presión inflacionaria que amenaza con reconfigurar las rutas comerciales de 2026.
De acuerdo con las cifras oficiales de la empresa, el conflicto en la región del Golfo ha incrementado sus costos de combustible en aproximadamente 472,7 millones de dólares mensuales. Este aumento vertiginoso no es una fluctuación menor, sino el resultado directo de una crisis energética que, según la firma, ha llegado para quedarse.
El núcleo del problema reside en el precio del combustible para buques. Antes de que las hostilidades escalaran, la tonelada métrica se cotizaba en torno a los 600 dólares. Sin embargo, la inestabilidad en los estrechos estratégicos y las sanciones derivadas del conflicto han catapultado el precio a poco menos de 1.000 dólares por tonelada métrica.
Este incremento cercano al 66% en el principal insumo de la navegación comercial está mermando los márgenes de beneficio de forma severa. Aunque los volúmenes de carga se han mantenido estables, la rentabilidad de las navieras se está evaporando en las chimeneas de sus portacontenedores.
La declaración más preocupante de Maersk no se refiere al presente, sino al futuro post-conflicto. La dirección de la compañía advirtió que la crisis energética persistiría incluso si se alcanzara un acuerdo de paz de forma inmediata. Esto sugiere que el daño a la infraestructura petrolera y la reconfiguración de las cadenas de suministro han generado un «nuevo normal» de precios elevados.
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